Outer Station

  • Primer plano de flores de buganvilla.
    Foto de Markus Winkler en Pexels

    La muñequita de hierba

    En el corazón de los setos se abría una bóveda en la que el sol caía violeta por entre las flores. Y allí vivían nuestros amigos secretos.

  • Establos de paredes rojas contra un fondo de árboles invernales.
    Foto de Tom Fisk en Pexels

    Zigurat

    No siempre soñaba con el zigurat. A veces su descanso era negro y silencioso y despertaba feliz a un nuevo día, idéntico a los demás. Otras veces, lo veía despierto.

  • Tierras baldías y secas con árboles delgados y polvorientos en la distancia
    Foto de Lisá Yakurím en Pexels

    Gigantes en la llanura

    Antes de echarse a dormir, encendía la radio. El crujir de la estática la calmaba, por alguna razón. La radio no tenía un indicador de batería, pero le aterrorizaba pensar en el día en que se agotase. No por la vaga esperanzaba que albergaba cada vez que la encendía, sino porque aquel sonido era el único que podía hacerla dormir.

  • Una carretera nocturna atravesando una llanura bajo nubes densas
    Foto de Daniil Ustinov en Pexels

    Una carretera en la noche

    La pradera era infinita y, en aquel instante, eterna. Las montañas ribeteaban un horizonte difuso y el cielo era bajo y asfixiante. Y aquella canción, incesante y terrible, más fuerte ahora, lo llenaba todo.